Sufismo, la alquimia del amor

Por Janine Rodiles

Tasním Nur Ashki Al Yerrahi

URS DE MEVLANA, diciembre, 2012

 

Esta es una muy bella oportunidad para saborear la intimidad, bajo el abrigo luminoso y cálido de Mevlana Yelal Od-Deen Rumi, que siempre nos convoca al conocimiento de la Verdad a través de la poesía, la música y la disposición de corazones afines.

Cuando eres invitado al Sufismo, te vuelves un huésped del Amor, sigiloso el umbral alquímico de la adoración te acoge y te guía a los secretos de los amantes. Ahora que ya hemos zarpado hacia este espacio, podemos sentir nuestros pechos insuflados por esta brillante fragancia, el perfume de la rosa nos rodea y nos sentimos ligeros y receptivos.

En nuestros días es muy difícil crear esta intimidad, apreciarla y alentarla, ya que somos esclavos del vértigo de la productividad y cabalgamos desenfrenados hacia la actividad, desconectándonos del centro de nuestro ser. Por eso, es muy importante refrescarnos con el llamado de Mevlana, maestro de todos las eras

Que nos dice:

Desde tiempo inmemorial has ido y has venido
cortejando ese engañoso espejismo
Desde tiempo inmemorial has huido del dolor
y el derecho al éxtasis has perdido
Ven, pues,
vuelve a la raíz de las raíces
que es tu propia alma

Somos invitados a vivir este éxtasis y simultáneamente tomar el dolor que la vida nos trae. Desde tiempo inmemorial como dice Mevlana, se ha buscado este elixir, la piedra filosofal, el santo grial… hasta que los grandes místicos nos han mostrado que estos tesoros yacen en nuestro ser.

Como dice una tradición oral del Islam

“Yo era un tesoro oculto y quise ser conocido por eso cree la Creación”

La divinidad es ese tesoro oculto, que busca ser develado. En todo ser humano late esa chispa divina. La misión de los amantes es vivir cada momento desde esa molécula sagrada, llamada Amor, desde la cual todas las preguntas encuentran respuesta.

Nuestro Maestro el Sheikh Muzafer Efendi, nos dice:

Como seres humanos creados y traídos a este mundo transitorio, tenemos la obligación de descubrir por qué venimos, de dónde venimos, hacia donde vamos, quién nos trajo aquí y quién nos llevará de vuelta

Es decir, las preguntas que haría cualquier viajero y si no te has dado cuenta, tú eres un viajero y tu destino es morir. Los místicos y poetas han encontrado la respuesta a estas preguntas, y nos heredado los mapas de la existencia. Sus códigos son versos. Como dice el célebre Sufí, Niyazi:

Con la sabiduría escondida en el ser de la verdad nos conoces
En el océano sin fin del conocimiento secreto nos conoces
Los ruiseñores de este efímero Jardín de rosas no nos escucharán
Los amantes de la belleza de su Eterno Rostro nos conocerán
No nos importa reconstruir este mundo o el próximo
Los que están arruinados y se tambalean nos conocerán
Abandonamos los sentidos
y se resbaló la capa de los hombros
Desnúdate, y quédate sin nada para conocernos
Sufren los que no saben que la pena y el gozo son uno
El sultán que se salvo del tormento nos conoce
El eremita que se queda sobrio no nos comprenderá
Quien esta ebrio con el ultimo trago del vino de la pureza nos conocerá
! Oh Niyazi!
No somos más que una gota que cayó en el océano
¿qué conocimiento puede tener una gota?
! Solo el océano nos conoce!

En el Sufismo, la alquimia y la profecía son hermanas, es decir, que la Revelación, la palabra profética necesita ser vivenciada por un corazón, esta es la alquimia, la trasmutación depurativa, gracias a la cual un ser humano puede morir antes de morir, es decir vivir solo como chispa divina.

La alquimia es una de las ciencias más antiguas del mundo. Hay una leyenda que dice que un ángel introdujo este conocimiento en Adán para que él pudiera regresar al Edén. Como sea, la alquimia es la ciencia de la trasformación. Curiosamente alquimia es una palabra árabe, الكيمياء [al-kīmiyā]); se trata de una disciplina filosófica que combina elementos de la química, la metalurgia, la física, la medicina, la astrología, la semiótica, el misticismo y el arte.

Todo este conocimiento, lo puedes atestiguar en el Sama, el ritual de los derviches giradores desplegando el poder alquímico de la devoción. Cada girador representa simultáneamente un átomo y un planeta, circunvalando la realidad divina desde el micro y el macrocosmos, el Semazen se vuelve una columna de luz, que asciende hacia Dios. En cada giro el Semazen se aniquila en el océano de la verdad, es una forma para morir a lo limitado y resurgir en lo infinito.

Se trata del proceso de refinamiento del ser humano, para que a través de la lucha interior seamos capaces de amar, y volvernos los atributos divinos más excelsos como la ternura, la generosidad, el perdón, la nobleza, la sabiduría, la belleza y la paz, entre otros, y al mismo tiempo poder erradicar de nosotros las cualidades más bajas, como el odio, la venganza, la envidia, la lujuria y la avaricia, defectos que todos compartimos, en diferentes niveles.

Al final del viaje la respuesta es, quien te dominó, ¿tu alma o tu ego?

El Sufismo te dice, que no puedes vivir inconsciente, no puedes echarle la culpa a otros, toma tu vida, reconoce tu tesoro.

Sin embargo, los seres humanos contenemos los dos polos, desde los más elevado hasta lo más bajo, así pues, nuestra naturaleza es tanto animal como celestial, sino te das cuenta que tienes un ego y al mismo tiempo un alma, que están ambos en constante fricción, entonces corres el peligro de hacer esta travesía entre la vida y la muerte de manera ciega.

Como dice el amante de la verdad Hafiz, otro gran poeta Sufí persa del siglo XIV,

El único problema de no castrar a un ego gigante es que se volverá insaciable y apadrinará una centena de ideas vociferantes, hijos que pronto crecerán para administrar las deudas y complicaciones que la mente concibe

Todas las tradiciones sagradas te ofrecen herramientas para purificar tu ser, a través del ayuno y la oración, y otras formar para contener este ego insaciable.

El Sufismo nos devela un camino alquímico poderoso, que ha sido recorrido y realizado por sus grandes místicos. Es el camino de la fusión de los amantes. Se dice que el camino es el otro, que el creyente es el espejo del creyente, que la novia solo se quita el velo frente al esposo. Todas estas enseñanzas ponderan la suprema necesidad de un consorte espiritual. Shamz de Tabriz, que ya era un santo, un hombre maduro de más de 60 años, que nunca permaneció en un solo lugar y huyó del prestigio y de la hipocresía, prefiriendo el anonimato y la servidumbre, ofreció su cabeza a Dios a cambio de encontrarse con otro amante de la verdad.

Muhamad Yelal Od-din Rumi, la gloria de la fe, era ese amante, o debemos decir, es porque ambos siguen vivos, Mevlana fue ese perfecto espejo para Shamz y también dio su cabeza por ese amor. Renunció a todos sus títulos y prestigio, para fundirse en el corazón luminoso del Sol de la verdad. Y más tarde escribió:

Mientras estés ensimismado, eres un grano, una partícula: pero cuando te mezclas y te unes con otros, entonces te conviertes en un océano, en una mina.

La alquimia trata de la fundición, de la aleación, de las medidas y los volúmenes. Un grano de sal no vale nada por si solo, pero cuando llega al océano se vuelve infinito, alcanza todo su potencial. Esto lo han atestiguado los sabios de todas las tradiciones espirituales, por eso el Sufismo como vía de aniquilación del yo limitado, es afín a todo el conocimiento místico.

Rudolf Steiner, un místico cristiano del Siglo XVIII, dice que para realizar tu existencia necesitas del yo, pero al mismo tiempo debes reconocer que el único YO es Dios, así que te das cuenta que tu existencia es prestada y tu no existencia es la realidad.

Cuando practicamos el giro, una forma de devoción que Mevlana nos heredó gracias a su pasión por Dios, nos entregamos a este principio, es decir entregas este yo artificial a la Esencia del Ser, cada giro completo, es una vuelta al origen, a la Fuente Primordial y atemporal de la existencia, girar es perderte en el océano de la Verdad, es entregar tu cabeza.

Somos herederos de esta forma de adoración porque nuestros maestros han perdido sus cabezas por el Amor, por eso podemos girar, no porque tengamos una capacidad especial sino porque esta estación del amante ha sido ya realizada por ellos.

¿Cómo podríamos girar sin Mashun ni Leyla pulsando en nuestros pechos?, ¿Cómo podríamos girar sin la valentía de Zuleika y su desbordante pasión por José?, ¿cómo podríamos perdernos en esta adoración sin Mevlana y Shamz, unidos para siempre en el secreto de los corazones extasiados?

En el Fihi Ma Fihi, conocido como el libro interior, Mevlana nos dice: “ser amado es lo esencial, cuando una cosa es amada es que ciertamente hay belleza en ella…en tiempos de Mashnún, había mujeres mas bellas que Layla pero Mashnún no las amaba. “Hay mujeres más bellas que Layla. Te las traeremos”, le decían.

“En realidad, respondía él, no amo a Layla por su belleza. Para mi Layla no es una belleza carnal, sino es como una copa, en esa copa, bebo vino, y de ese vino es del que estoy enamorado. Mashnún, no hizo otra cosa en toda su vida más que amar a Layla, su pasión era tan exquisita y completa que no hubo nada que le hiciera abandonar el amor, ni la separación, ni el rechazo, ni la condena ni el aislamiento social. Al igual que Mevlana y Shamz, su amor fue objeto de calumnias y críticas de la época, hasta que derivó en la desaparición física de Shamz.

Hay una profunda verdad en todo esto. Un amor tan poderoso escandaliza al mundo convencional, justamente porque te puede llevar más allá de los intereses y límites de tu sociedad. Te puede llevar a la Verdad. Cuando realmente amas estás dispuesto a dejarlo todo por ese amor.

Así le pasó a Zuleika, la esposa del funcionario faraónico, Putifar cuando se enamoró del José. Siendo el más radiante y hermoso Profeta que ninguno anterior, Zuleika sacrificó todo por él– dinero, reputación y posición–. Perdiendo la razón solía regalar sus joyas más preciosas a cualquiera que hubiera visto a José y le contase algo sobre él. De esta forma se convirtió en el escándalo para la aristocracia egipcia – una mujer casada, vergonzosamente enamorada del esclavo de su marido. De Mashnún se dice que besaba a los perros que hubieran pisado por el mismo lugar donde Layla pasó.

¿Puedes imaginar un amor así?

Estas son historias verdaderas y a la vez metáforas de la Unión mística, ya que cuando amas a la Verdad y a la Fuente del Amor, todo lo demás pierde raíz en tu corazón, te das cuenta que todo es vano y artificial y que únicamente vivir para el Amor y por el Amor, es lo que vale la pena.

Steiner nos dice:

“El amor es la verdadera luz del cielo en la vida cotidiana. El amor ennoblece nuestro derecho a ser en su fibra más íntima. El amor eleva todo lo que vive en nosotros. Tener una relación de amor puro y devoto con un amante del Espíritu, transforma por completo nuestro alma y nuestra vida. En este sentido más elevado, Amar significa cambiar nuestro vergonzoso egoísmo por la entrega del soplo de la vida divina al amado. Antes de que podamos hablar de devoción, debemos reconocer la santidad del amor. Permite que verdad viva. Pierda tu auto centramiento para encontrarte renovado en el verdadero espíritu del mundo.

Haz el viaje del amante hasta que mires el objeto verdadero en todo cuanto contemples.